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Apagar por seguridad: la nueva realidad de las operaciones de las empresas eléctricas

«Esta colisión exige una revisión cultural completa, no solo ajustes operativos».
La creciente amenaza de incendios forestales catastróficos está generando una contradicción entre dos de los pilares fundamentales del pacto de las empresas eléctricas: ofrecer energía segura y, al mismo tiempo, fiable.
Los cortes de energía de seguridad pública (PSPS), o la desenergización de las líneas que pueden provocar una ignición durante un fenómeno meteorológico, se han convertido en una herramienta fundamental para la prevención y mitigación de los incendios forestales.
El PSPS representa una colisión entre las operaciones centrales del sector, centradas históricamente en un servicio continuo y fiable, y la nueva realidad del riesgo de incendios forestales, que exige intervenciones proactivas y disruptivas para garantizar la seguridad.
Esta colisión exige una revisión cultural completa, no solo ajustes operativos.
Aunque a menudo se describe como una “medida de último recurso” dentro de la estrategia de mitigación de incendios forestales de una empresa eléctrica, el PSPS se ha vuelto una herramienta cada vez más necesaria. La decisión de aplicarlo nunca se toma a la ligera, ya que implica un cambio operativo y cultural significativo.
Sin embargo, permitir que la naturaleza actúe sin control durante fenómenos meteorológicos extremos puede desencadenar apagones incontrolados, igniciones y potenciales incendios forestales catastróficos.
Cada vez más, las empresas eléctricas líderes están adoptando un PSPS más “quirúrgico”, basado en inteligencia más precisa sobre el riesgo de ignición para minimizar el área de interrupción y afectar a menos personas.
La evolución de la norma de atención
El PSPS está convirtiéndose rápidamente en la nueva norma de atención para las empresas eléctricas, incluso en zonas tradicionalmente consideradas de bajo riesgo. Los reguladores esperan cada vez más que las empresas cuenten con un programa de PSPS, independientemente de que planeen usarlo o no. Esto refleja el reconocimiento creciente del riesgo de incendios forestales y la necesidad de mitigar proactivamente estos peligros.
Cómo operacionalizar el PSPS
Implantar un PSPS suele ser un proceso nuevo y complejo, pero perfectamente alcanzable para las empresas eléctricas que desean evolucionar con rapidez para proteger a sus clientes y su red.
- Todo comienza con las condiciones meteorológicas: identificar fenómenos inminentes que, combinados con factores locales como combustibles y terreno, generen un riesgo elevado de incendio. Las empresas deben localizar con precisión las zonas y los activos en riesgo.
- A menudo existe un requisito de notificación de 48 a 72 horas antes de ejecutar un PSPS. Este plazo ajustado puede ejercer una fuerte presión sobre las operaciones. Analizar miles de kilómetros de líneas eléctricas y cientos de circuitos exige procesamiento rápido de datos y decisiones bien fundamentadas. Cualquier retraso, ya sea meteorológico o interno, puede afectar la capacidad de cumplir los plazos de notificación y ejecutar el PSPS de manera eficaz. Los datos dinámicos son fundamentales para tomar decisiones.
- Más allá de los desafíos técnicos, el PSPS incorpora un fuerte componente humano. El personal debe tomar decisiones difíciles que afectan a miles de clientes. La seguridad pública debe equilibrarse con las molestias de un corte de electricidad. Además, los programas más eficaces se comunican de forma clara con los clientes antes, durante y después del evento, compartiendo información y explicando de manera transparente la lógica utilizada para mantener a las personas lo más seguras posible.
Lo esencial
El PSPS es una herramienta compleja y desafiante, pero crucial para mitigar incendios forestales. Las empresas eléctricas pueden desarrollar programas sólidos de PSPS y fomentar una cultura de seguridad proactiva, en la que el PSPS no se perciba como un fracaso, sino como una herramienta necesaria para proteger a las comunidades. Esto implica un cambio cultural fundamental, no solo ajustes operativos, y exige redefinir la misión esencial ante el creciente riesgo de incendios forestales.